Zoelux reúne en un solo lugar lo que hoy vive en cuadernos y en Excel: el caminar de cada persona, las ofrendas y los diezmos, la alabanza y las actas. El domingo le tomas una foto al sobre y queda registrado a nombre de quien lo dio; entre semana, a la factura del internet o al recibo de la ferretería, y queda como gasto en su categoría. Con su soporte, siempre. Para que vuelvas a lo tuyo: pastorear.
Sin permanencias · cancelas cuando quieras · tus datos siempre son tuyos
Cada domingo se van horas contando, y al final nadie puede decir con certeza de dónde salió cada peso.
Nadie alcanza a notar quién dejó de venir, y toda la membresía depende de un archivo que mañana se puede perder.
El que vino el domingo dejó su nombre en un papelito, y con la semana encima nadie alcanzó a llamarlo.
Al contador le llegan fotos de recibos por chat y una bolsa de papeles a fin de mes. Nadie tiene el panorama completo en un solo lugar.
El costo escondido: el pastor terminó de administrador. Y cada hora en papeleo es una hora que no estás con tu gente.
Una iglesia no es una base de datos. Zoelux te ayuda a acompañar el caminar de cada persona y te avisa cuando alguien necesita que lo busquen.
Y si alguien se va enfriando en el camino, te avisamos a tiempo — mientras todavía se puede hacer algo.
Cada visita entra sola a tu lista de seguimiento, con alguien encargado de acompañarla, la visita a su casa agendada y cada llamada anotada. Nadie se pierde entre un domingo y el siguiente.
Conversión, bautismo, presentación, matrimonio: la historia de cada persona queda registrada, con certificado imprimible y el árbol de su familia.
Escuelas y cursos con sus sesiones y su asistencia: ves a cada persona avanzar de inscrita a graduada, lista para servir.
Programa cultos, vigilias, congresos y reuniones. La asistencia se toma en la puerta con un enlace o un QR, y tú ves quiénes vinieron.
Células, jóvenes, damas, caballeros: cada grupo con su líder, su lista y sus reuniones. Los líderes toman asistencia de sus propios grupos.
Planeas el culto y repartes responsabilidades: quién dirige, quién canta, quién toca. Pegas la lista de canciones como la tengas en WhatsApp y queda cargada la biblioteca; pegas una letra corrida y queda organizada en versos y coros, lista para proyectar y para cambiarle el tono.
Todo lo que llega en papel entra con una foto: el sobre del domingo, la factura, el recibo, la cuenta de cobro. Nadie se sienta a digitar.
Le tomas una foto al sobre y nosotros leemos el nombre, el documento, el monto y el concepto, y te buscamos a la persona en tu lista. El domingo escaneas varios seguidos, sin parar. La foto del sobre queda guardada como soporte, y el aporte le queda a esa persona en su historial: cuando pregunte cuánto ha dado este año, la respuesta está ahí.
La factura del internet, el recibo de la ferretería, la cuenta de cobro del sonidista, el servicio de la luz. Le tomas la foto igual que al sobre: leemos a quién se le pagó, cuánto y de qué es, y lo dejamos clasificado en el gasto que corresponde — servicios públicos, mantenimiento, nómina, misiones. El papel queda adjunto como soporte, así que no hay que guardarlo en ninguna carpeta.
Una foto a la planilla impresa o al cuaderno de hace quince años: te leemos todos los renglones y te dejamos la lista puesta para que solo revises. ¿Ya tienes un Excel? También sirve tal cual.
Cada movimiento va armando la contabilidad solo. Tu contador entra con su propia cuenta y lo encuentra todo aquí: los comprobantes, el cuadre con el banco y el cierre del mes. Se acabó mandarle fotos por WhatsApp y llevarle la bolsa de recibos.
El ujier toma asistencia y los músicos ven su repertorio con un enlace o un QR. Doscientas personas usándolo sin que tengas que crear una sola cuenta.
Libro de actas con numeración que nunca se rompe, y certificados con el membrete de tu iglesia listos para imprimir.
Para distritos, zonas y oficinas nacionales: los números de toda tu estructura al instante, sin pedirle un informe a nadie. Cada nivel ve lo suyo y lo de sus iglesias.
Publicas un anuncio y la congregación lo recibe como notificación en su teléfono. Y a ti te llegan los avisos que importan: visitas nuevas por contactar y miembros que llevan semanas sin venir.
Con un enlace creas la cuenta en minutos. Si son una denominación, te montamos la estructura completa: distritos, zonas e iglesias.
Una foto al cuaderno de membresía, o subes tu Excel. La pregunta de «¿y quién va a pasar los 400 miembros?» se resuelve en una tarde.
El domingo, a los sobres: cada aporte queda a nombre de quien lo dio. Entre semana, a las facturas y recibos: cada gasto queda en su categoría. La contabilidad se arma sola y el saldo de caja queda al día.
Todos los módulos van incluidos en todos los tramos. Sin permanencias y sin costos de instalación.
¿Más de 300 miembros? Hay tramos hasta 1.000+ y el precio por miembro va bajando.
Distritos, zonas y oficinas nacionales: $60.000 base + $1.500 por iglesia supervisada (tope $350.000).
El tramo se calcula con el promedio de 3 meses y cualquier cambio se avisa antes de cobrarse.
Tu información no se mezcla con la de nadie, cada movimiento deja rastro y todo se respalda a diario.
Lo de tu iglesia solo lo ve tu iglesia. Ninguna otra congregación puede ver tus finanzas ni tus miembros — ni por error.
De todo movimiento queda registro de quién lo hizo y cuándo — con la foto del sobre original adjunta.
Las cédulas y los datos personales se guardan y viajan protegidos, con el mismo tipo de seguridad que usa un banco.
Copias de seguridad automáticas todos los días, y tu información siempre la puedes bajar en Excel o PDF.
Escríbenos y agendamos una demostración de 12 minutos, con los datos de una iglesia de ejemplo: desde el sobre del domingo hasta el seguimiento de una visita.